Nicolás Morzone presentó una nota ante la presidencia del Concejo para apartar a la concejala de Fuerza Patria, tras el escándalo de la sesión por Malvinas.
El bloque del PRO en el Concejo Deliberante de La Plata pidió formalmente la destitución de la concejala de Fuerza Patria Gisela Di Dio, tras el cruce que ambos protagonizaron la semana pasada durante el debate por los anuncios de Javier Milei sobre las Islas Malvinas.
La presentación, firmada por el presidente del bloque PRO, Nicolás Morzone, fue dirigida al presidente del Concejo, Marcelo Galland, y pide poner en marcha el procedimiento para la "destitución con causa" de Di Dio, contemplada en el artículo 254 inciso 3° de la Ley Orgánica de las Municipalidades. El escrito también invoca el artículo 112 del Reglamento Interno, sobre las interrupciones a un edil que tiene el uso de la palabra.
Según el documento, durante el cuarto intermedio de la sesión del jueves "la concejal Gisella Di Dio amenazó con agredir físicamente al concejal Nicolás Morzone". El escrito también sostiene que la edil lo interrumpió "sin contar con autorización de la Presidencia" y "se dirigió hacia él de manera agresiva y violenta", lo que para el bloque configura una falta al artículo 117 del Reglamento.
"Desde el Bloque PRO consideramos que las amenazas y las conductas violentas son inadmisibles en democracia, especialmente cuando provienen de un representante elegido por los vecinos", plantearon en la nota. Morzone ya había anticipado que, además de este pedido, el PRO avanzará con una denuncia penal por "amedrentamiento y amenazas".
El conflicto había comenzado el jueves, cuando Morzone acusó al Centro de Ex Combatientes de Malvinas de La Plata de responder al kirchnerismo, y Di Dio le respondió calificándolo de "irrespetuoso, maleducado y sinvergüenza". El cruce escaló durante el cuarto intermedio, cuando la concejala le gritó "sos un maleducado, sos un sinvergüenza, sos un cobarde, mirá cómo te vas cagón". Según relató Morzone públicamente, Di Dio también lo amenazó con "cagarlo a trompadas" y le advirtió que "si pisaba Arturo Seguí era boleta" —expresiones que no figuran de manera textual en la presentación formal, aunque el documento sí sostiene que hubo una amenaza de agresión física.
Con este pedido, el conflicto pasó de los cruces verbales a un proceso formal que ahora deberá resolver la presidencia del Concejo Deliberante.
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