Los simpatizantes de Estudiantes denunciaron maltrato policial, retenes de más de 20 horas en la ruta y fallas organizativas en Santiago del Estero. Creció el respaldo a Juan Sebastián Verón tras increpar a las autoridades.

Los simpatizantes de Estudiantes de La Plata hicieron oír su voz con un profundo descargo de indignación luego de la polémica derrota 3-1 ante Rosario Central en el Estadio Único Madre de Ciudades por la Supercopa Internacional. Lo que debía ser una fiesta del fútbol federal terminó en un clima de extrema tensión, marcado por un arbitraje bajo la lupa, el ingreso de Juan Sebastián Verón al campo de juego para retirar al plantel y serias denuncias de los hinchas sobre maltrato policial durante el viaje.

El malestar de las familias y de la masa societaria del conjunto albirrojo excede lo estrictamente deportivo. A través de videos y masivos descargos en redes sociales, los simpatizantes dejaron en claro que el foco de la bronca no es el resultado, sino el clima de arbitrariedad generalizada.

Odisea en la ruta y operativo deficiente

A la par de las quejas por las decisiones arbitrales dentro de la cancha, la mayor indignación de las familias que viajaron más de mil kilómetros provino de la deficiente organización de seguridad. Según denuncias públicas de los aficionados, varias caravanas de micros que trasladaban a la hinchada albirroja sufrieron demoras de más de 20 horas debido a retenes excesivos y un controvertido operativo de la policía local.

Muchos hinchas, entre ellos niños y adultos mayores, ingresaron tarde o directamente no pudieron ingresar a tiempo para ver el inicio del encuentro. Las quejas apuntan a un clima de desprotección que afectó directamente a quienes hicieron un enorme esfuerzo económico para acompañar al equipo a Santiago del Estero.

Un conflicto con historia: La disputa Verón - Tapia

Las expresiones de la hinchada reflejan una fractura total con la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Las consignas de la tribuna apuntaron directamente contra el presidente de la entidad madre, respaldando la postura institucional tomada por el club.

Este estallido popular tiene un fuerte trasfondo institucional. La tensión venía escalando desde que la AFA otorgó a Rosario Central un título anual por secretaría, una decisión que Estudiantes objetó públicamente. En represalia a la obligación de homenajear al rival, el plantel de Estudiantes cumplió el protocolo pero hizo el pasillo de espaldas, lo que le valió duras sanciones y multas económicas a la institución.

En esta nueva final por la Supercopa, un polémico penal cobrado a favor de Central y la falta de uso equitativo del VAR desataron la furia del plantel e hinchas. La imagen de Juan Sebastián Verón saltando al campo de juego tras el pitazo final para proteger a sus futbolistas e increpar a las autoridades no hizo más que ratificar su rol de principal opositor al modelo de gestión actual de la AFA.

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