Una mirada sobre el nombre «La Plata Soho» para la zona comercial y gastronómica del centro: modernizar el espacio público no exige renunciar a la identidad platense.
En los últimos años, el nombre «La Plata Soho» se instaló para designar al cuadrante comercial y gastronómico del centro que se extiende entre las calles 1 y 6 y entre la 49 y la 54. Circula en medios locales desde, al menos, 2019. Frente a esa etiqueta surge una pregunta sobre la identidad platense: ¿estamos modernizando la ciudad o desdibujando su historia?
Una ciudad con ADN propio y diseño planificado
A diferencia de otras ciudades que crecieron de manera caótica, La Plata nació con un propósito explícito. Fundada por Dardo Rocha en 1882, fue pensada desde el primer trazo con un plan: las diagonales, los espacios verdes y el higienismo. Su plano es un monumento a la planificación y a la ciencia del siglo XIX.
La cuadrícula fundacional no es solo un mapa de coordenadas: es patrimonio de sus habitantes. El sector que hoy lleva esa denominación comercial, en el corazón del centro, es testigo de esa historia. La transformación de la avenida 51, con sus veredas más anchas y su paseo peatonal entre 4 y 6, muestra cómo el espacio público puede reconfigurarse para disfrute de quien camina. El riesgo, para esta mirada, aparece cuando esa recuperación se usa para instalar marcas ajenas a nuestra idiosincrasia.
El lenguaje y las costumbres que importamos
«Soho» es la sigla de South of Houston Street, una zona de Nueva York, y se replicó luego en otras ciudades, como Palermo Soho, en Buenos Aires. Para esta columna, copiar una estética extranjera denota falta de imaginación y desarraigo cultural, y busca dotar a un espacio de un estatus que el mercado comercial puede aprovechar. Esa práctica, a criterio del autor, genera una degradación simbólica:
- Riesgo de desdibujar el trazado: reemplazar la referencia a la numeración lógica y simétrica que hace única a La Plata por una etiqueta genérica.
- Estandarización urbana: al copiar nombres y conceptos globales, las ciudades pierden su magia particular y se parecen a cualquier otra.
- Desplazamiento de lo local: el ritmo pausado de la capital provincial y su arquitectura tradicional pueden quedar detrás de una puesta en escena de franquicias homogéneas.
El eje histórico frente al marketing
¿Necesita el centro de La Plata un cartel de «Soho» para ser atractivo? Para esta columna, no. El valor del eje que va de la calle 1 a la 6 está en su historia, su cercanía con el bosque, sus universidades y su pulso gubernamental. Cambiar el nombre no es sinónimo de progreso: puede leerse como una colonización cultural que da por sentado que lo propio es anticuado si no tiene un nombre en inglés.
Modernizar el comercio, potenciar la gastronomía y embellecer el espacio público —como se hizo en el paseo de la avenida 51— es válido y necesario. Pero ese desarrollo no debería exigir como peaje la renuncia a la memoria de la ciudad.
Reflexión final
La Plata no necesita imitar a Nueva York ni a Buenos Aires. Su diseño es único y su identidad cultural es lo bastante rica como para sostenerse sola. Que el nombre «La Plata Soho» se use para el cuadrante de 1 a 6 y de 49 a 54 recuerda que las ciudades pertenecen a sus ciudadanos y a su historia, no a las estrategias de marketing de turno. Defender la identidad platense frente a estas modas es defender quiénes somos y el legado urbanístico que nos fundó.

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