Tras los polémicos fallos arbitrales y las denuncias por represión policial en Santiago del Estero, la parcialidad de Estudiantes de La Plata se alineó de manera masiva junto a su presidente en la disputa contra la AFA.

La reciente definición de la Supercopa Internacional entre Estudiantes de La Plata y Rosario Central en el Estadio Único Madre de Ciudades de Santiago del Estero continúa generando profundas derivaciones institucionales y deportivas. La derrota 3 a 1 del equipo platense quedó en un segundo plano, opacada por los fuertes reclamos ante la actuación del árbitro Darío Herrera, los graves episodios denunciados durante la desconcentración de la parcialidad albirroja y el endurecimiento del enfrentamiento que mantiene el presidente albirrojo, Juan Sebastián Verón, con la cúpula de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

Polémicas arbitrales y el reclamo de la dirigencia

La tensión entre las instituciones venía acumulándose desde el año anterior, cuando el plantel de Estudiantes realizó un recordado "pasillo de espaldas" en protesta por la adjudicación de un título anual a Rosario Central, hecho que derivó en sanciones disciplinarias. En esta nueva final, la controversia principal se desató sobre el cierre de la primera etapa, cuando el juez sancionó un penal a instancias del VAR que le permitió a Rosario Central dar vuelta el marcador.

Frente a esta decisión, Verón reaccionó desde su ubicación en el estadio con aplausos irónicos y volcó su indignación en canales oficiales y redes sociales cuestionando la transparencia de la organización. Tras el pitazo final y en medio de grescas registradas en la zona de vestuarios, el titular albirrojo ingresó al terreno de juego para recriminarle directamente al árbitro la conducción del encuentro.

Represión en la desconcentración y respaldo masivo

A los cuestionamientos deportivos se sumaron graves denuncias planteadas por los hinchas de Estudiantes que viajaron a la provincia del norte. Según testimonios y registros audiovisuales difundidos tras el encuentro, efectivos de las fuerzas de seguridad locales arremetieron contra familias y simpatizantes mediante el uso de gas pimienta y proyectiles de goma en los accesos del estadio. El propio presidente de la institución se hizo eco del maltrato sufrido por la parcialidad albirroja.

Ante el clima de hostilidad generado, la masa societaria y los simpatizantes del club platense reaccionaron en redes sociales bajo el lema #SoySoldadoDeLaBruja. La consigna se convirtió en tendencia nacional como una clara muestra de respaldo a la conducción de la entidad, transformando el malestar de la jornada en una postura de alineamiento institucional frente a la conducción de la calle Viamonte.

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