La crisis económica, las deudas fiscales y la competencia de las importaciones llevaron al cierre de la marca que supo tener 14 locales propios y 129 empleados. Cierra el 31 de agosto.
Después de más de cinco décadas de actividad, "Clan Issime" bajará definitivamente sus persianas. La histórica fábrica de ropa y calzado platense, con planta en 526 entre 14 y 15, cerrará el próximo lunes 31 de agosto, a pocos días de cumplir 53 años.
Jorge Bizet, uno de los fundadores de la marca, tiene 80 años y recorrió junto a este diario lo que queda de la planta. En la planta baja todavía hay máquinas, aunque varias ya fueron vendidas y dejaron espacios vacíos. Arriba, el showroom conserva percheros con ropa y estantes con cajas de calzado —botas, zapatos de invierno, sandalias de la nueva temporada— que ya no llegarán a los locales.
La empresa nació el 9 de septiembre de 1973, aunque sus orígenes se remontan a 1968, cuando Bizet y su familia manejaban un local de ropa infantil llamado "El Gato Félix", que luego se convirtió en "La Casita del Sol" antes de transformarse en "Clan Issime". Con el correr de los años, la marca se especializó en ropa femenina y calzado, y llegó a tener 14 locales propios y un centenar de puntos de venta tercerizados en todo el país.
En su mejor momento, la firma empleó a 129 personas. Hoy quedan apenas nueve, ya que desde diciembre la planta de trabajadores se fue reduciendo a medida que se acordaban las indemnizaciones. Para afrontar esos pagos, la empresa rematará stock y maquinaria.
Los cierres de locales ya venían sucediendo: este año bajaron las persianas dos sucursales en City Bell, y el último local propio del centro platense, en calle 49, cerrará el lunes. De los puntos de venta tercerizados, quedan unos cuarenta, también en proceso de cierre.
Bizet explicó que la crisis se profundizó por los compromisos fiscales impagos. "Por falta de venta no se pudo cubrir tres períodos de los planes de ARCA. Y cuando no se cumple tres cuotas, se procede al embargo", contó, y resumió la situación con una frase futbolera: sintió que le "cortaron las piernas".
El otro factor decisivo, según el empresario, fueron las importaciones. Bizet aclaró que no rechaza la competencia extranjera, pero reclama condiciones parejas: mientras una prenda importada puede comprarse por internet a bajo costo, una empresa local carga con impuestos y costos laborales que encarecen el producto final, al punto de volverlo invendible frente a esa alternativa.
Pese al cierre, Bizet remarcó el orgullo por lo construido: "Da pena porque estoy convencido de que se hicieron cosas muy lindas, de buena calidad". Contó además que recibió más de 180 mil mensajes en Instagram en la última semana, de clientes que todavía conservan prendas y calzado de hace más de veinte años.
"Clan Issime" atravesó tres generaciones de la misma familia, con hijos y nietos involucrados en la empresa a lo largo de los años. "Esto me dejó mal parado financiera y económicamente, pero pienso que voy a revertirlo", aseguró Bizet, quien pese a todo prefiere mirar hacia adelante: "A mí esta situación me da más bronca que tristeza".
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