En menos de 24 horas, el monumento a Eva Perón en Plaza Moreno fue escenario de dos homenajes distintos. La Cámpora y el sector de Axel Kicillof y Julio Alak enviaron mensajes diferentes y dejaron otra postal de la interna del peronismo.
No fue una casualidad ni un problema de agenda. La decisión de realizar dos actos separados para recordar a Eva Perón terminó ofreciendo una nueva postal de la fractura que atraviesa al peronismo, incluso en una de las fechas más emblemáticas de su calendario político. El dato no es solamente que hubo dos homenajes: el dato es que ambos se realizaron en el mismo lugar, el monumento a Evita de Plaza Moreno. Un mismo escenario, dos convocatorias y dos mensajes políticos completamente diferentes.
La primera imagen llegó durante la noche del sábado. La Cámpora realizó una vigilia encabezada por Florencia Saintout bajo la consigna "Evita Eterna, Cristina Libre". Las velas, las banderas y los discursos tuvieron un eje claro: la defensa de Cristina Fernández de Kirchner y el reclamo por su situación judicial. La evocación de Evita quedó directamente vinculada a la figura de la expresidenta.
Menos de doce horas después, el mismo monumento volvió a ser escenario de otro homenaje. Esta vez fueron Axel Kicillof y Julio Alak, presidentes del PJ bonaerense y del PJ platense, quienes encabezaron el acto junto a intendentes, legisladores, funcionarios y dirigentes del peronismo provincial y local. El mensaje fue otro: Cristina dejó de ocupar el centro de la escena y el principal destinatario de los discursos pasó a ser Javier Milei, con fuertes críticas a su modelo económico y una reivindicación de las banderas históricas del justicialismo.
Las diferencias también quedaron reflejadas en la composición de cada convocatoria. La vigilia tuvo una impronta marcadamente camporista, mientras que el acto del domingo reunió a dirigentes alineados con Kicillof y Alak, pero sin la presencia de los principales referentes platenses de La Cámpora.
Las ausencias, de hecho, resultaron tan elocuentes como las presencias. No participaron Ariel Archanco, Pablo Elías, Josefina Bolis ni la propia Florencia Saintout, quienes apenas unas horas antes habían encabezado la vigilia en ese mismo lugar. Tampoco estuvo Victoria Tolosa Paz, cuya ausencia llamó la atención por tratarse de una dirigente que hasta no hace mucho tiempo se mostraba cercana al Movimiento Derecho al Futuro impulsado por el gobernador bonaerense.
Hubo, sin embargo, una presencia que despertó lecturas políticas. El presidente del Instituto de Lotería y Casinos, Gonzalo Atanasof, formó parte del homenaje encabezado por Kicillof y Alak. Muy cercano al intendente platense, pero hoy responde políticamente en su cargo al Grupo AFA, alineado con La Cámpora. En un escenario de bloques cada vez más definidos dentro del peronismo, su participación apareció como uno de los pocos puntos de contacto entre ambos sectores.
Nadie rompió públicamente con nadie. Todos reivindicaron la figura de Evita y todos forman parte del mismo espacio político. Pero la política suele expresarse más a través de las fotos que de los discursos, y las imágenes del fin de semana fueron contundentes: en lugar de una única convocatoria de unidad, hubo dos actos, dos mensajes y dos construcciones políticas diferentes.
Paradójicamente, el único punto de encuentro fue el escenario. El monumento a Eva Perón en Plaza Moreno reunió durante el mismo fin de semana a los dos principales sectores del peronismo bonaerense, aunque nunca al mismo tiempo. Evita fue la figura homenajeada por todos, pero cada espacio eligió recordarla desde una estrategia distinta, con destinatarios políticos diferentes y una foto que volvió a dejar al descubierto una fractura que, por ahora, sigue sin encontrar una imagen de unidad.